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Este mapa muestra las medallas en las olimpiadas de Atlanta, Sidney y Atenas por habitante. Siempre vemos cómo Rusia, China y Reino Unido se disputan el puesto más alto del medallero, pero resulta que el país con más medallas por habitante es… Bahamas, y el segundo puesto lo ocupan nuestros hermanos cubanos ;)

Puedes consultar la lista completa aquí.

10. Spud Webb en el concurso de mates

Los concursos de mates estaban empezando y nadie podía esperar que el pequeño Spud Webb pudiese alcanzar tanta maestría en sus saltos. Más tarde muchos dirían que tenía ventaja porque se pasaba más tiempo que los demás en el aire, pero al fin y al cabo, saltar así es un mérito increíble.

9. The play

Es probablemente el partido más mítico de la historia del fútbol americano universitario. Cuando Stanford se puso con una ventaja de 20-19 gracias a un tiro de campo a falta de 4 segundos, los Golden Bears, en 5 pases laterales desde el saque consiguieron volver a ponerse por delante gracias a un touchdown y volver a vencer por 25-20. Algunos miembros de la banda de música de Stanford habían entrado en el campo porque creyeron que el partido había terminado, lo que dio lugar a algunas protestas, aunque finalmente el touchdown no se anuló. Sin embargo mucha gente hoy en día no está conforme con la decisión.

8. Prost vs Senna en Suzuka

Se está hablando de ello mucho estos días. Senna tenía que quedar delante de Prost para ser campeó, así que le echó de la pista y Prost fue campeón del mundo. Al año siguiente se repetiría la situación a la inversa.

7. Ali vs Foreman. The Rumble in the Jungle.

El boxeo estaba en su máximo apogeo. Todo el mundo quería ver el combate y de hecho fue el evento más visto jamás hasta el momento. Mobutu Seseseko invitó a Ali y a Foreman a luchar en Zaire por el campeonato del mundo en lo que se llamó “The Rumble in the Jungle“. Es sin duda uno de los combates más míticos de la historia del boxeo y lo que le rodea es casi tan interesante como el combate en sí. Recomiendo que veais “When we were kings“, un gran documental sobre el tema.

6. La mano de Dios

Con la guerra de las Malvinas todavía en la memoria. Los aficionados ingleses y los argentinos tuvieron varios enfrentamientos en las gradas. Se enfrentaban los dos mejores equipos del momento. Era el partido del siglo. Argentina capitaneada por el mejor Maradona contra la Inglaterra de Gary Lineker (recomiendo “When Lineker met Maradona“, la prueba de que no todos los futbolistas son tontos). En el minuto 52, un mal despeje de Stephen Hodge deja el balón suelto en el área, lo que aprovecha Maradona para empujar el balón con la mano. En ese momento el árbitro estaba tapado, pero es incomprensible cómo el línea no lo pudo ver. Lo cierto es que el gol subió al marcador, y gracias a ese y a otro gol de Maradona (uno de los mejores de la historia), Inglaterra ganó 2-1… aunque las casas de apuestas inglesas pagaron el empate :s

5. Air Jordan, Chicago vs Utah

Faltaban 40 segundos y tras un triple del gran John Stockton, los Bulls perdían 86-83, desde ese momento sólo tocó el balón Michael Jordan, cogió el balón y anotó desde la bombilla, Utah lanzó y falló, Jordan cogió el balón y sin pasársela a nadie el se lo hizo y el se lo comió, lanzó cuando quedaban 5 segundos y puso a Chicago por delante. Utah no podía hacer nada, cayo contra su majestad Air Jordan… otra vez

4. Dick Fosbury

Cuando todos los saltadores hacían el rodillo ventral Dick Fosbury (del que ya he hablado antes) demostró estar por encima de los demás y con su nueva técnica dejo a todos en la cuneta. Tras eso se retiraría en uno de los gestos más nobles de la historia del deporte.

3. Black Power

En 1968 un nuevo movimiento estaba surgiendo en EEUU, el Black Power, los primeros en mostrar al mundo este movimiento fueron Tommie Smith y John Carlos, quienes quedaron primero y tercero respectivamente en los 200 m lisos. El tercero que les acompañó en el podium: Peter Norman (fallecido recientemente) siempre dijo estar orgulloso de haber estado en aquella foto e incluso llevo una camiseta apoyando el movimiento.

2. Coe vs Cram, Charriots of fire

Los años anteriores a Los Ángeles 84, los records del mediofondo se turnaron muchas veces entre Coe, Ovett y Cram, los tres británicos que dominaron con puño de hierro en los 80. Llegaron a los 1500 de las olimpiadas sin un claro favorito, Ovett se tuvo que retirar a falta de una vuelta, pero Cram y Coe vivieron una de las batallas más recordadas de la historia… el español Abascal quedo tercero.

1. Kipchoge se convierte en el hombre que mató a Liberty Balance

El rey absoluto del mediofondo de finales de los 90 y principios del siglo XXI, Hicham El Guerrouj se enfrentó al dueño del fondo del momento: Kenenisa Bekele. Bekele no tenía rival en el fondo y El Guerrouj no tenía rival en el medio fondo, así que se citaron para el 5000 en lo que la organización de los mundiales de París consideró la batalla más importante de la historia. Todo el mundo daba ganador a uno de ellos dos, pero no contaban con un keniata: Kipchoge, quien se convirtió en el hombre que mató a Libert Balance y les ganó a los dos.

Estaba intentando escribir un artículo sobre el gran Fosbury, pero he encontrado uno insuperable del magnífico Santiago Segurola, a lo mejor me meto en un lío por el tema de copyright y si hay algún problema que me avisen, pero es que simplemente me parece magnífico y lo voy a publicar aquí.


Artículo de Don Santiago Segurola el 12 de marzo de 2007:

Nada se hace más apreciable a los ojos de un niño que el territorio de lo mágico. Generalmente está asociado a un momento inesperado, una novedad tan deslumbrante y placentera que permanecerá para siempre en la memoria. ¿Cómo olvidar esos felices acontecimientos que no venían avisados y que permiten celebrar a los genios de verdad, a aquellos que tienen el don de inaugurar una nueva época? Y no se trata sólo de los grandes avances de la humanidad, de la deuda con los científicos, los pensadores, los artistas, los descubridores, los aventureros de cualquier ramo que se atrevieron a desafiar las convenciones. No hay admiración comparable que aquella que procuran los que se saltan los márgenes, sospechan de la rutina y se adentran en lo desconocido. Ese don no sólo es patrimonio de un Einstein o un Leonardo. También pertenece a hombres aparentemente corrientes, en oficios y campos secundarios, donde no se hacen ricos, ni firman patentes, ni pretenden pasar a la posteridad. Sólo dejan su huella imborrable y se van.

Los Juegos de México, los más grandiosos de todos por la magnitud de sus marcas, se clausuraron el 22 de octubre de 1968. En México se habían visto maravillas inolvidables: el prodigioso salto de Bob Beamon, el derrumbe de casi todos los límites en las pruebas de velocidad (el primer hombre -Jim Hines- que bajó de 10 segundos en los 100 metros, el primero -Tommie Smith- que bajó de 20 segundos en los 200, el primero -Lee Evans- que corrió los 400 metros en menos de 44 segundos), la apoteósica final de triple salto, donde el gran Víktor Sanéiev batió en cada intento el récord mundial. Se produjeron tantas hazañas que apenas se recuerda la importancia capital de aquellos Juegos en la transformación del mapa del deporte. En México, los atletas africanos arrollaron en las pruebas de fondo y medio fondo. Nada ha vuelto a ser igual. Hasta en el terreno político se vivió un acontecimiento insuperable por valeroso y emotivo: la consagración del Black Power a través de Tommie Smith y John Carlos -los dos con los puños levantados y enguantados de negro- en la ceremonia de medallas en la final de 200 metros.

México 68 fue la madre de todos los Juegos, pero entre tanta maravilla sólo una cabe asociarla al valor de la invención. Todas las grandes marcas de México fueron superadas tarde o temprano. Sin embargo, nadie ha logrado superar el modelo que instauró Dick Fosbury en el salto de altura. Aquello sí que fue memorable por novedoso, sorprendente y casi irreal. El pequeño abisinio Mamo Wolde acababa de ganar el maratón, la última prueba del calendario de los Juegos. Pero en la pista continuaban los atletas que peleaban por la victoria en altura. Nada anormal. Suele ser una prueba larga y minuciosa. Lo sorprendente era otra cosa. Todo el estadio, la mayoría de los atletas, millones de telespectadores en todo el mundo, los aficionados que seguían en España la primera retransmisión en directo de los Juegos, un crío asombrado ante la televisión, se preguntaban qué demonios hacía en aquella final un tipo que saltaba de espaldas a la varilla. Lo que en principio pareció una broma, se convirtió en una agitación desbordante: los espectadores coreaban con olés cada éxito de Fosbury y los jueces dudaban de la validez de una técnica que les resultaba desconocida. Tantos años de esforzado rodillo ventral, de potentes saltadores girando su pecho y sus piernas alrededor del listón, y de repente aparece un desgarbado americano que se eleva como una pluma, de espaldas a su objetivo y luego vuela como un planeador sobre la vara, que no cae ante el asombro de todos. ¡Cómo no celebrar aquel juego mágico de Fosbury, su desdén por las normas establecidas, su atrevimiento para enfrentarse en solitario a un desafío que parecía imposible, su grandeza para anticipar una técnica que poco después se convertiría en incontestable y su entereza para imponerse en el momento cumbre de unos Juegos memorables! ¡Cómo olvidar que la magia existe y sus efectos son imperdurables!

PD: Segurola se va a ir a Marca, sé que a él le va a ir muy bien, lo que espero que El País no baje su nivel

La historia de los juegos olímpicos está repleta de historias míticas, de anécdotas que merecen la atención de cualquiera, de historias de héroes comparables a las de los conquistadores de la antigüedad, pero por diversas razones muchas quedan olvidadas: ese es el caso de Jim Thorpe, un decatleta mestizo (medio nativo americano-medio irlandés) al que retiraron sus medallas por haber jugado algunos partidos como semiprofesional.

Jim Thorpe nació oficialmente el 28 de mayo de 1888 y fue bautizado con el nombre de Jacobus Franciscus Thorpe. Hay dudas sobre el lugar en el que vio la luz, pero muchos documentos apuntan a que nació en Prague, Oklahoma. Su padre era irlandés y su madre india americana.

En 1912 participó en los juegos olímpicos de Suecia donde fue capaz de conseguir las medallas de oro en decatlón y en pentatlón. Cuando le fueron a entregar la medalla le presentaron como el atleta más completo del mundo al rey de Suecia y cuandoeste le colgó el metal según parece dijo “gracias rey”, lo que algunos interpretaron como un gesto de descortesía.

En 1913 se promulgaron leyes olímpicas sobre el profesionalismo, impidiendo incluso a profesores de gimnasia participar en las olimpiadas. A pesar de que cuando Thorpe participó en las olimpiadas esa norma no existía, la Amateur Athletic Union (AAU) decidió aplicarsela de forma retroactiva y le quitó las dos medallas por haber cobrado $25 al participar en un equipo de béisbol en la universidad.

Para mucha gente con Thorpe se cometió una injusticia basada únicamente en su procedencia, de hecho en aquellos tiempos los indios no eran considerados ni siquiera ciudadanos.

Después de haber sido desposeído de los títulos y gracias a su innata capacidad para hacer deporte se convirtió en profesional del fútbol americano, béisbol, baloncesto e incluso bailes de salón.

En 1982, casi 30 años después de su muerte y 70 años después de la gesta, el COI reinstauró sus medallas y lo declaró co-campeón junto con los que habían quedado segundos.