Hace unos años (quizá más de 10), a los europeos nos sobrecogió una noticia que venía del otro lado del Atlántico: un hombre había muerto a la puerta del hospital porque no lo quisieron atender ya que carecía de seguro. Incluso hoy, cuando se habla de Estados Unidos hay gente que te recuerda este caso como muestra de la baja calidad sanitaria del país americano. Sin embargo, ayer conocimos que denegaron una operación a un paciente que ya estaba anestesiado en el quirófano porque en el último momento se descubrió que llevaban un retraso de unos días en el pago del recibo del seguro. El problema es que no ocurrió en América si no en Madrid. 
En Europa mucha gente tiene la idea de que en la sociedad americana dejan morir a la gente que no tiene dinero y seguramente alguno tendrá la idea de que si te das una vuelta por Knoxville, Tenessee seguramente te encontrarás con 3 ó 4 moribundos en el suelo esperando ansiosos que les llegue su hora. Sin embargo esto no es en absoluto así, creo que sería interesante explicar cuál es la situación de la sanidad en EEUU.
En Estados Unidos, el mayor seguro hospitalario no es privado, es estatal y se llama Medicare. Se trata de un programa financiado por el gobierno federal destinado a ancianos jubilados que hayan pagado impuestos durante al menos 10 años y a enfermos crónicos de algunas enfermedades como diabetes o esclerosis lateral amiotrófica.
Cualquier ciudadano americano tiene derecho a este seguro siempre que haya trabajado y sea de avanzada edad, es decir, todos los americanos tienen cobertura sanitaria en la etapa de su vida en la que más posibilidades tienen de contraer una enfermedad grave.
Otro sistema que debido a su similar pronunciación se confunde en ocasiones con el sistema anterior es MedicAid. Este programa ayuda a los más desfavorecidos, tanto niños con enfermedades como sus padres, mujeres embarazadas o gente con muy bajos ingresos.
La diferencia principal entre ambos programas es el origen de los fondos y el dinero aportado. Mientras que Medicare es financiado por completo por el estado federal en base a una ley de 1965 promulgada por Lindon Johnson y paga las facturas médicas de forma íntegra (estancia, tratamiento y operaciones), Medicaid obtiene dinero tanto del gobierno federal como de los estados por separado y la ayuda variará en función del caso.
Con estos datos, queda claro que los más necesitados están completamente cubiertos por el estado, entonces ¿cuál es el problema? ¿por qué tenemos la impresión de que en Estados Unidos la sanidad es un lujo? Bien, por una parte a los europeos siempre nos ha gustado creer que somos mejores que los americanos en todo, así que en cuanto destacamos en algo nos dedicamos a ampliar la diferencia con EEUU, pero la principal razón por la que se tiene esa impresión es porque la clase media tiene muchísimos problemas para pagar sus facturas médicas.
Una persona de clase media en EEUU actualmente no puede caerse enferma en la etapa que va entre los 18 años y el momento en que empieza a trabajar ¿Qué pasa si se pone enfermo en esa etapa de su vida?
Si alguien cae enfermo grave antes de empezar a trabajar y firmar un contrato indefinido con su empresa aseguradora, siempre tendrá esa “condición preexistente” y el tratamiento de esa enfermedad no será cubierto por ningún seguro que firme. A menos que se haya hecho algún seguro transitorio que cubra su estancia en la universidad, le será casi imposible que alguien le asegure.
Además si alguien contrae una enfermedad denominada “rara” nunca podrá encontrar una aseguradora que le pague su tratamiento ya que suelen tener claúsulas desconocidas por el usuario que excluyen tratamientos considerados experimentales o no testados suficientemente.
Pero, ¿qué pasa si contraes una enfermedad y no estás asegurado? Aquí va una lista de los “precios” hospitalarios medios en un centro de Estados Unidos:
- Operaciones de corazón: $124.000
- Hernias: $30.000
- Operaciones de los huesos del brazo: $24.000
- Operaciones en el riñón: $47.000
- Eliminación de la próstata: $12.000
La más barata, una simple operación de próstata cuesta 2 millones de pesetas y a todo esto hay que añadir medicamentos o posibles complicaciones que alargarían la estancia en el hospital. ¿Quién puede permitirse estar malo sin seguro?

